25.7.18

FELICIDAD



¿Qué es la felicidad?

La felicidad es un estado subjetivo de bienestar, alegría y tranquilidad. Si eres feliz, estarás más saludable, tendrás mejores relaciones, harás un mejor y más significativo trabajo y serás exitoso y abundante; y no al revés.



Hay una fórmula para la felicidad, que depende de cuatro factores:

Nuestra situación de vida.
Los estudios científicos demuestran que una vez que cubrimos nuestros requerimientos indispensables (agua, comida, techo, servicios básicos, vestimenta y calzado, actividades al aire libre), no importa cuánto más lujo o acumulación de bienes, éstos no tienen un impacto en nuestro porcentaje de felicidad. Entonces, el primer paso hacia la felicidad es garantizarnos esos objetos, condiciones y hábitos básicos del bienestar.

Ajustar nuestro cerebro para la felicidad.
Una persona ve un problema donde otro ve una oportunidad. La práctica de meditación regular puede cambiar este punto de ajuste o enfoque de la percepción, cambiando nuestras creencias falsas o ilusiones, que son las causas del sufrimiento.

Tener relaciones de apoyo, cuidado y afecto mutuo.
Una gran paz, sensación de estar en el lugar correcto y un impulso nace de tener relaciones de cuidado, apoyo y afecto con otras personas y seres (animales, plantas). El vínculo de afecto abstracto nos ubica en este mundo de forma armoniosa, positiva, constructiva, y nos motiva para ir más allá del miedo o la ilusión de la carencia.

Las acciones voluntarias y las decisiones que tomamos.
Tomar decisiones que conducen a la satisfacción y una gratificación más profunda realmente nos hace más felices. Tener un propósito de vida, un sentido de logro, contribuir al bienestar de lxs demás o en el mundo, sentirse inspiradx, intuitivx y consciente. Esto, según los estudios, es lo que marca la diferencia y nos permite tener una felicidad constante, sustancial.



Felicidad y sufrimiento

Todos queremos ser felices y en el pasado hemos tomado decisiones y acciones con el propósito de serlo. Sin embargo, descubrimos que seguimos sufriendo. Podrías entonces pensar que estamos haciendo algo mal, que de alguna manera estamos fallando en esto de la felicidad.

Ahora bien, poder disfrutar de la felicidad no requiere que tengamos cero sufrimiento. De hecho, el arte de la felicidad es también el arte de sufrir bien. Cuando aprendemos a reconocer, abrazar y comprender nuestro sufrimiento, sufrimos mucho menos o sufrimos por menos tiempo. Y no solo eso; entonces también podemos ir más allá y transformar nuestro sufrimiento en comprensión, compasión y alegría para nosotros y para los demás.


Y es que el contrario del sufrimiento no es la felicidad. La felicidad es un estado que existe independientemente de nuestros estados de sufrimiento y deleitamiento. La oscuridad no existe por sí misma; es sólo una circunstancia de falta de luz, donde aquello a lo que le ponemos atención parece tapar la luz y oscurecernos a nosotrxs y a nuestra experiencia.


Si nos enfocamos en buscar la felicidad, podemos considerar el sufrimiento como algo que se debe ignorar o resistir. Pensamos en eso como algo que se interpone en el camino de la felicidad. Pero el arte de la felicidad no se busca, no es una meta. La felicidad es un estado de ser. Podemos aprender a usar nuestro sufrimiento, podemos transformarlo, trascenderlo para realizar la felicidad.



La principal aflicción de nuestra civilización moderna es que no sabemos cómo manejar el sufrimiento dentro de nosotros y tratamos de cubrirlo con todo tipo de consumo (comida, medicinas, trabajo, personas, experiencias, etc). Pero a menos que podamos enfrentar nuestro sufrimiento, y podamos estar presentes y disponibles para la vida, la felicidad continuará eludiéndonos.




Cómo trascender el sufrimiento

La atención plena es la mejor manera de estar con nuestro sufrimiento sin ser abrumados por ello. La atención plena es la capacidad de vivir en el momento presente, de saber qué está sucediendo aquí y ahora.

Ser consciente significa estar en silencio interior y estar atento a cómo estás, lo que te está pasando y lo que está sucediendo. Es la energía que sabe lo que está sucediendo en el momento presente. Es la energía que nos ayuda a ser conscientes de lo que está sucediendo en este momento y aquí mismo: en nuestro cuerpo, en nuestros sentimientos, en nuestras percepciones y a nuestro alrededor.

Con atención plena, puedes reconocer la presencia del sufrimiento en ti y en el mundo. Y es con tu voluntad, el acompañamiento de otrxs que están intentando lo mismo, y el ejemplo inspirador de maestros y maestras, que puedes desapegarte del sufrimiento, recuperar la noción de quién eres y qué haces aquí ya no tener el impulso de enmascarar, ocultar o tenerle miedo al dolor. Somos e inter-somos. Incluso podemos ir más allá y hacer un buen uso del sufrimiento para generar la energía de la comprensión y la compasión que nos sana y podemos ayudar a otros a sanar y ser felices también.

Si nos ocupamos del sufrimiento dentro de nosotros, tenemos más claridad, energía y fuerza para ayudar a abordar el sufrimiento de nuestros seres queridos, así como también el sufrimiento en nuestra comunidad y en el mundo. Sin embargo, si estamos preocupados con el miedo y la desesperación en nosotros, no podemos ayudar a eliminar el sufrimiento de los demás. Hay un arte para sufrir bien. Si sabemos cómo cuidar nuestro sufrimiento, no solo sufrimos mucho, mucho menos, sino que también creamos más felicidad a nuestro alrededor y en el mundo.




Generando atención plena

La forma que nos recomienda Tich Naht Hanh: Comenzamos a producir la medicina de la atención plena consiste en detenernos y tomar una respiración consciente, prestando toda nuestra atención a nuestra inhalación y nuestra exhalación. Cuando nos detenemos y respiramos de esta manera, unimos cuerpo y mente y volvemos a casa con nosotros mismos. Sentimos nuestros cuerpos más completamente. Estamos verdaderamente vivos solo cuando la mente está con el cuerpo. La maravilla es que la unidad del cuerpo y la mente se puede realizar con solo una respiración.

Tal vez no hemos sido tan amables con nuestro cuerpo por algún tiempo. Reconociendo la tensión, el dolor y el estrés en nuestro cuerpo, podemos bañarlo en nuestra atención consciente, y ese es el comienzo de la curación.

Por qué el Buda seguía practicando la atención plena y la meditación, incluso después de que ya se había convertido en un buda?

El estado de felicidad es impermanente, como todo lo demás, porque nuestra atención y percepción se mueve. Para que la felicidad se extienda y se renueva, debes aprender a alimentar tu felicidad. Nada puede sobrevivir sin comida, incluida la felicidad; tu felicidad puede morir si no sabes cómo nutrirla.